En la cosmovisión del pueblo indígena del Resguardo Gran Tescual, las aves no son simplemente animales que habitan los bosques. Son las Chasquiwairas: mensajeras del aire, portadoras de señales, conectoras entre el mundo visible y el lenguaje vivo de la Madre Tierra. Para las familias de Puerres, en el sur de Nariño, observar un ave cruzar el cielo del páramo es leer un mensaje que la naturaleza envía.
Esa relación ancestral con las aves se ha convertido hoy en un proyecto concreto de conservación con alcance internacional, gracias a la alianza del Resguardo con la iniciativa Conserva Aves.
¿Qué es Conserva Aves y por qué trabaja con el Gran Tescual?
Conserva Aves es una coalición hemisférica dedicada a la protección de las aves y sus hábitats en las Américas. Reúne a algunas de las organizaciones de conservación más importantes del continente:
- American Bird Conservancy — referente en protección de aves en todo el hemisferio occidental.
- Audubon Americas — la red de ciencia ciudadana y conservación de aves más grande de América.
- BirdLife International Americas — parte de la alianza global de conservación de la naturaleza.
- Birds Canada — organización líder en investigación y monitoreo de aves en Canadá.
- Asociación Calidris — socio nacional colombiano especializado en aves acuáticas y humedales.
- Fondo Acción — gestión de recursos para la conservación ambiental en Colombia.
El proyecto cuenta además con el apoyo de Global Affairs Canada, lo que le da respaldo institucional y financiero a nivel internacional.
¿Por qué eligieron al Resguardo Gran Tescual como territorio aliado? Porque el territorio del resguardo —entre los 2.800 y los 3.800 metros de altitud— alberga ecosistemas de páramo, bosque andino y zonas de transición que son hábitat de decenas de especies de aves, muchas de ellas endémicas o en riesgo. Y porque la comunidad lleva generaciones cuidando esos ecosistemas con prácticas tradicionales que la ciencia occidental apenas comienza a reconocer.
Revitalización de la biosfera panamazónica
El eje central del trabajo es la Revitalización de la Biosfera Panamazónica para la Protección y Conservación de las Chasquiwairas. Bajo ese nombre, que une ciencia y cosmovisión, el proyecto integra varias líneas de acción:
- Observación territorial de aves: recorridos por el territorio del resguardo donde comuneros, guardias ambientales y biólogos caminan juntos identificando especies. En palabras del propio resguardo: “En el caminar territorial, la observación de las aves nos permite comprender el equilibrio natural”.
- Diálogo intergeneracional: los saberes de los mayores —quiénes conocen los cantos, los nidos, los ciclos migratorios de cada especie desde hace décadas— se comparten con los jóvenes en espacios de formación comunitaria. “Los saberes se fortalecen y comparten a través del diálogo intergeneracional”.
- Espacios de aprendizaje desde los Andes: talleres, encuentros y jornadas de campo donde se construye conocimiento conjunto, articulando la tradición indígena con las herramientas de la biología y la ecología contemporáneas.
- Protección de hábitat: acciones directas para conservar los bosques, humedales y páramos donde anidan y se alimentan las Chasquiwairas.
Las mujeres: guardianas del canto de la vida
Uno de los aspectos más valiosos de este proceso es el papel que juegan las mujeres del Resguardo. La comunidad las reconoce como guardianas del canto de la vida: con sus saberes y su vínculo profundo con el territorio, cuidan a las aves y protegen la biodiversidad del entorno.
No se trata de una figura retórica. Las mujeres participan activamente en las jornadas de observación, transmiten conocimientos sobre plantas medicinales que sostienen los ecosistemas donde habitan las aves, y lideran procesos educativos con niños y jóvenes de la comunidad. Su rol es central en la continuidad del saber ambiental del resguardo.
Presencia en la Colombia BirdFair
El Resguardo Gran Tescual no solo trabaja dentro de su territorio. En 2025 participó en la Colombia BirdFair, la feria nacional de aviturismo y conservación de aves más importante del país, bajo el lema “Donde hay aves, hay esperanza”.
En ese escenario, la comunidad compartió su experiencia de conservación con organizaciones, investigadores y avituristas de todo Colombia. La presencia del resguardo en la BirdFair posiciona a Puerres y al sur de Nariño como un territorio con potencial real para el aviturismo comunitario y la investigación de aves andinas.
Colombia es el país con mayor diversidad de aves en el mundo —más de 1.966 especies registradas— y territorios como el del Gran Tescual son parte esencial de esa riqueza.
Una estrategia climática que incluye a las aves
El trabajo con las Chasquiwairas se enmarca dentro de una visión más amplia: la Estrategia de Ordenamiento Climático del Resguardo Indígena Gran Tescual. Esta estrategia reconoce que la conservación de las aves no es un tema aislado, sino parte de un sistema interconectado que incluye agua, suelo, bosque, clima y cultura.
Cuando se protege el hábitat de un ave de páramo, se protege también la fuente de agua de una vereda. Cuando se conserva un corredor biológico para la migración de aves, se mantiene la conectividad ecológica de toda una región. Esa comprensión integral es lo que hace que la propuesta del Gran Tescual sea tan relevante en el contexto colombiano e internacional.
Territorio de vida
El hashtag que acompaña las publicaciones del resguardo lo dice todo: #TerritoriosDeVida. No es solo un eslogan. Es la manera en que esta comunidad entiende su relación con el entorno: un territorio donde la vida —humana, animal, vegetal— tiene derecho a existir, a florecer, a ser protegida.
Las Chasquiwairas siguen volando sobre los cerros de Puerres. Y mientras lo hagan, habrá una comunidad que las mira, las escucha y las cuida. Porque donde hay aves, hay esperanza.
Fuentes: Publicaciones oficiales de la página de Facebook del Resguardo Indígena Panamazónico Gran Tescual “Sisayay Inti-Quilla” (febrero–marzo 2026). Información sobre aliados de la iniciativa Conserva Aves.



Un proyecto integral que proteje, conserva y fortalece la biodiversidad de nuestros territorios indígenas, de la mano de las mamas guarmis, como guardianas de la vida y la madre naturaleza.